El impacto de la llamada revolución digital es particularmente evidente en el modo en el que nos comunicamos. Enviar y recibir datos digitales se hace cada día más y más rápido, y al mismo tiempo el costo cae en picado y no se ven signos de que esta tendencia vaya frenarse.
En el corazón de todo esto está internet. Con un crecimiento superior al 18% anual, el número de usuarios de Internet ya ha superado los 1.000 millones. Se calcula que para el 2015 se habrá duplicado de nuevo.La gente a lo largo de todo el mundo cuenta con nuevas herramientas de expresión y participación sin precedentes en toda la historia. Esto tiene enormes implicaciones económicas, sociales y políticas.
Mientras el papel tradicional de los medios, periódicos, radio o televisión, ha sido el de informar y entretener, estamos asistiendo al cambio hacia un paradigma nuevo en el que participación e interactividad se han convertido en palabras clave.
Por todo el mundo, foros, páginas personales y webs colaborativas han abierto avenidas de libertad y expresión sin censuras. No es nada sorprendente que se hayan convertido en un gran peligro para los gobernantes autoritarios y en un quebradero de cabeza para los gobernantes en general. Es cierto que ha servido como método de expresión en sociedades donde ésta se encuentra limitada, como China o Irán, ojalá también en Cuba, pero ha tenido incluso una mayor repercusión en romper los diques de la "información controlada" del llamado mundo libre, en temas como el de la globalización, la guerra de Irak o la "mentirocracia" compulsiva de los neocoms en los Estados Unidos.
"El Poder político Real y la opinión está ahora en mayor medida en comunidades online que reúnen a millones de personas", las tendencias sugieren que esto es sólo el principio. Fenómenos como los podcast, han convertido a los antiguos oyentes pasivos en protagonistas y actores. Este nuevo modo de comunicación, que rompe la barrera tradicional entre creador y consumidor, se ha convertido en el mayor de los desafíos para los compañías de medios tradicionales cada vez con más dificultades para atraer a las nuevas generaciones. En lugar de leer la revista de televisión eligiendo que programas ver, cada vez más personas en las sociedades desarrolladas dedican su tiempo libre a las llamadas comunidades online. Estos servicios basados en la red permiten a sus miembros crear sus propias páginas, publicar fotografías o intercambiar música. Son las denominadas redes sociales.
Ya he oído muchas veces antes el enterramiento de medios de comunicación: la radio que iba acabar con la prensa escrita, la televisión que iba terminar con la radio y con el cine........... al final esos medios demostraron una gran capacidad de adaptación a las nuevas realidades, cosa que sin duda volverá a ocurrir, el problema es la reticencia de muchos a querer ver esta nueva realidad que ya está aquí.
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